Y quizá sería porque en el fondo no queríamos irnos que pasó lo que pasó, ya se sabe, el subconsciente y todo eso. La cuestión es que cuando llegamos a la terminal 5 de O´Hare nos bajamos, recogimos todas nuestras maletas... ¿todas? ¡¡Nooooooo!! El maletín con el portátil se había quedado dentro. Los intentos por encontrar el autobús en el recinto del aeropuerto fueron en vano, así que no nos quedó más remedio que llamar al bueno de Pat para que nos hiciera el último favor. Afortunadamente, el maletín apareció y hace unos días llegó a Lugo por correo. Ese es el motivo por el que escribimos estas últimas entradas tan tarde.
El resto del viaje fue tranquilo, sin complicaciones, con las peculiaridades culinarias y cinematográficas que conlleva viajar con Pakistan Airlines. Después, una última hamburguesa en Barcelona y rumbo a Santiago, donde nos esperaba la familia.
Ahora llevamos un par de semanas en casa, ocupados renovándola, y ya empezando a recordar con nostalgia todo lo que vivimos en estos tres años, los tres años más especiales y distintos de nuestras vidas, que nos unieron a los cuatro más si cabe como familia y a Marta y a mí como pareja. Tres años en los que conocimos nuevos amigos de ambos lados del charco, algunos se quedarán allí y otros volverán o ya han vuelto.
Por delante tenemos nuevos retos: los niños empezar en un cole nuevo y hacer nuevos amigos; Marta encontrar un trabajo, preferentemente en la educación, y yo volver (encantado) a mi IES Pedregal de Irimia. Lo que nos deparará el futuro nadie lo sabe. Mi padre dice que esto estuvo muy bien, pero que ya es hora de que nos asentemos definitivamente aquí. No sé, una vez que has vivido una experiencia tan distinta parece que te queda el gusanillo de seguir. Y no me refiero a que en Estados Unidos se viva mejor o peor, eso es para gustos, sino a cuánto te abre la mente conocer otra forma de vivir y de pensar. Así que ¿para siempre en Lugo? Quién sabe... creo que Australia está muy bien.
PD: Sólo para fans, aquí dejo unas fotos de estos tres años. En principio había hecho este montaje sólo para consumo interno, pero después decidí compartirlo con las personas que nos han acompañado durante estos tres años mientras vadeábamos el río Rock. Muchas gracias a todos por haber estado ahí.

