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domingo, 24 de octubre de 2010

¡¡Campeones!!

Este año, como ya hice el curso pasado, me ofrecí para entrenar al equipo de fútbol del cole. Hay dos categorías en Middle School, Varsity (niños de sexto a octavo) y JV (Junior Varsity, niños de sexto y séptimo). Lo sorprendente fue poder hacer un equipo para cada categoría, ya que sólo tenemos unos 180 alumnos, pero al final me junté con casi 40 niños y niñas dispuestos a pelear futbolísticamente con las otras escuelas, todas ellas con más de 600 alumnos.
Al final, hicimos de David contra una ganga de Goliaths y llegamos a la final en las dos categorías sin perder un solo partido. En la final, el equipo Varsity se alzó con un merecido triunfo ante West (1-0) y los canijos de JV se tuvieron que conformar con el segundo puesto después de perder con Eisenhower 2-1.
Aún no tengo fotos del evento, pero supongo que no las podría poner aunque las tuviera por eso de que hay menores en ellas. Eso sí, hubo crónica de los partidos en el periódico local y están televisando los partidos por el canal de educativo de la ciudad.
Una semana después del triunfo hicimos la ceremonia de entrega de trofeos en nuestro cole y lo aderezamos con un partido de profes contra alumnos que, por cierto, ganamos los talluditos.

PD: Ahora ya pertenezco al selecto club de entrenadores (Guardiola, Del Bosque...) que han ganado algún campeonato en varios continentes. ¿Mourinho? ¿Y a quién le ganó ese?

viernes, 11 de junio de 2010

Visca Blackhawks


Los Blackhawks son el equipo de hockey sobre hielo de Chicago y es el único equipo de la zona que les está dando alegrías deportivas a los nativos de por aquí -vamos, como el Atleti en Madrid. A mí, que hayan ganado la Stanley Cup, como que me da bastante igual. Lo único que siento es que la ganaran ayer y que hicieran el recorrido triunfal por la ciudad hoy, justo el día que teníamos que ir a recoger los pasaportes de los niños en el consulado. El tráfico era brutal, encontrar una plaza de aparcamiento fue como buscar una aguja en un pajar, y caminar entre dos millones de personas (no es coña) fue bastante agobiante. Siguiendo con símiles madrileños, sería como ir a gestionar algo cerca de Colón el día que la selección gane el mundial.
Bueno, como documento gráfico, os dejamos esta foto de Helena (tomada un par de semanas antes) con los leones que guardan el Art Institute de Chicago, todos preparados para echar un partidillo.

sábado, 1 de mayo de 2010

A ballgame


El miércoles los de mi cole fuimos de excursión a Milwaukee para ver una presentación sobre el tiempo, una feria de ciencias y un partido de béisbol, todo ello en el Miller Park, el estadio de los Milwaukee Brewers.
La verdad es que ya me picaba algo la curiosidad por ver un partido de estos en directo, pero bueno, tampoco estaba en mi lista de cosas urgentes por hacer. Y, efectivamente, lo pasé muy bien en general con toda la experiencia, el ambiente del estadio, los perritos calientes y los cacahuetes... pero el béisbol me sigue pareciendo un coñazo.


La primera parte de la mañana fue la más pedagógica. A todos los alumnos de los 30 ó 40 coles que estábamos allí nos sentaron en una parte del estadio. Después salió un equipo de metereólogos que contestaron a una serie de preguntas relacionadas con el tiempo que les hicieron algunos niños seleccionados -eso sí, todo muy visual, muy American-style. A continuación, un paseo por los distintos puestos de la feria de ciencias distribuidos por los pasillos del estadio donde pudimos comprobar principios básicos de la física y la química. Finalmente, cada uno a su asiento porque iba a comenzar uno de los grandes pasatiempos americanos.


El partido en sí me pareció bastante aburrido. Fueron tres horas en las que hubo muy poquita acción, y encima tampoco la entendía mucho. Una cosa que sí me resultó llamativa es que durante la temporada regular de béisbol, que dura de abril a octubre, los equipos juegan ¡162 partidos! Otros interrogantes para los que aún no tengo respuesta a día de hoy son a) ¿por qué ponen un partido un miércoles a las 12 del mediodía? y b) ¿cómo es que a esas horas pueden ir 28.000 personas al estadio? Como diría mi amigo Obelix, "Estos americanos están..."

domingo, 7 de febrero de 2010

La Superbowl


En el momento de escribir esto acaba de terminar la XLIV edición de la Superbowl, el gran partido que clausura la temporada de fútbol americano y que paraliza el país igual que un Barcelona-Madrid.
El año pasado no la vimos, pero este estábamos invitados a casa de unos amigos de aquí, así que no desaprovechamos la ocasión de presenciar uno de los espectáculos más genuinamente autóctonos y así poder aprender acerca del deporte que más parece apasionar a los americanos.
Lo que es el juego en sí, ahora que lo entiendo, es más dinámico, más físico, más táctico y menos técnico que nuestro fútbol (aunque no lo cambio).
Para entender la dimensión del espectáculo-evento deportivo, os diré que un partido normal dura hora y pico. Este empezó a las 5,30 y terminó a las 8,50. ¿Por qué tres horas y veinte? Por los numerosos tiempos muertos, en los que la publicidad supera en importancia al deporte. Los anuncios que ponen hoy son exclusivos para la Superbowl, y la verdad que son buenos, muy buenos. Aquí os dejo uno.



(Si queréis ver más, aquí os dejo un vínculo)

También ayuda a que la cosa se alargue el mini-concierto que dan en el intermedio el super-grupo invitado. Este año fueron los Who, que en 15 minutos repasaron todos sus éxitos de CSI, pero otros años fueron Bruce Springsteen, los Rolling, U2, Paul McCartney...


Por lo que respecta al tema deportivo, los contendientes de este año eran los Indianapolis Colts y los New Orleans Saints, que fueron los ganaron después de ir perdiendo durante buena parte del partido. Marta y yo íbamos por ellos, por aquello de que que hace poco estuvimos allí, y ahora que lo pienso, debe ser la primera vez que los dos queremos que gane el mismo equipo.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Let's go Hogs!!


Ese es el grito de guerra de los seguidores de los Rockford Ice Hogs, el equipo de hockey sobre hielo de Rockford, que juega en la AHL, una especie de segunda división en la que cada equipo está vinculado a otro de la más glamurosa NHL.
Como ya teníamos ganas de ir a ver un partido, nos compramos un family pack -que incluía cuatro entradas, cuatro perritos, cuatro refrescos y cuatro bolsas de palomitas- y allá nos fuimos.


Aquí lo de los deportes está muy combinado con el espectáculo: no puede haber un segundo de aburrimiento. Ese es el motivo por el que en las múltiples interrupciones del partido te bombardean con música, bailes y anuncios (desde hamburgueserías hasta iglesias) en la gran pantalla central. Otro de los momentos importantes es cuando las cámaras buscan parejitas para que se den un beso (véase la foto), aunque con la última metieron la pata y quisieron juntar a un tipo con la novia de otro.


Lo de las peleas es cosa aparte. El hockey sobre hielo es un deporte de mucho contacto físico y a mucha velocidad, con lo que es fácil que la peña se caliente y se quiera partir la cara. Lo que yo no sabía, ignorante de mí, es que las peleas forman parte del espectáculo y están más o menos reguladas por una serie de leyes no escritas: cuando dos tipos se cabrean y deciden expresar sus sentimientos con más que palabras se quitan los guantes y los cascos y se empiezan a zumbar. En ese momento se para el juego, el público se vuelve loco y los jalea. La pelea dura hasta que uno de los dos contendientes cae al suelo, que es cuando los árbitros los separan y los expulsan durante un rato para que se tranquilicen.

La experiencia fue entretenida, así que posiblemente repetiremos más adelante. De todas formas, el próximo acontecimiento deportivo promete ser más espectacular: un Chicago Bulls - Boston Celtics dentro de tres semanas.

jueves, 8 de octubre de 2009

Fin de temporada para los Barbour Lions

Ya soy ex-entrenador, o entrenador en paro. Y no porque me hayan echado, sino porque, como ya os había comentado, la temporada de fútbol en middle school dura unas 5-6 semanas. Primero jugamos siete partidos de temporada regular y, bueno, quedamos de quintos (de ocho), que no es para tirar cohetes. Pero luego llegaron los play-offs y ahí sí que nos desmelenamos. Primero eliminamos a Kennedy en cuartos, después a Washington en semis (me está investigando el FBI por cargarme a tantos presidentes) y en la final... perdimos contra Flinn.
Los chicos estaban tristes, pero así es la vida. De todas formas, en mi cole lo consideramos un gran éxito, porque sólo tenemos unos 150 alumnos de 6º a 8º y todas las demás escuelas tienen como mínimo 1000.
La experiencia estuvo muy bien, pero también me alivia un poco lo de haber terminado para poder estar un poquito más descansado. Otra cosa buena es que noto que muchos niños y niñas me miran con más aprecio, parece que ya no soy tan "mean" como el año pasado.