viernes, 26 de febrero de 2010

Algo está cambiando en la salud de los americanos



Pues sí señores, algo está cambiando en America. En pleno debate sobre la asistencia sanitaria universal en nuestro país de acogida, la asociación de pediatras se plantean otro dilema, ¿es malo el ¨hot dog¨ para la salud? La conclusión es que sí. No es que se hayan dado cuenta de que tanto perrito caliente en la dieta diaria es perjudicial para la salud, si no que el problema está en la forma original de la salchicha en si. Sí, habeis leído bien, el problema es la forma... resulta que si no cortas la salchicha en trocitos pequeños y la masticas bien, te puedes atragantar y ese es motivo de muerte en muchos casos, sobre todo en niños pequeños. La solución es fabircar salchichas planas. Y en eso están en estos momentos...
Esta es la noticia tal cual la vimos en la tele. Disfrutadla que no tiene desperdicio
La salchicha

domingo, 7 de febrero de 2010

La Superbowl


En el momento de escribir esto acaba de terminar la XLIV edición de la Superbowl, el gran partido que clausura la temporada de fútbol americano y que paraliza el país igual que un Barcelona-Madrid.
El año pasado no la vimos, pero este estábamos invitados a casa de unos amigos de aquí, así que no desaprovechamos la ocasión de presenciar uno de los espectáculos más genuinamente autóctonos y así poder aprender acerca del deporte que más parece apasionar a los americanos.
Lo que es el juego en sí, ahora que lo entiendo, es más dinámico, más físico, más táctico y menos técnico que nuestro fútbol (aunque no lo cambio).
Para entender la dimensión del espectáculo-evento deportivo, os diré que un partido normal dura hora y pico. Este empezó a las 5,30 y terminó a las 8,50. ¿Por qué tres horas y veinte? Por los numerosos tiempos muertos, en los que la publicidad supera en importancia al deporte. Los anuncios que ponen hoy son exclusivos para la Superbowl, y la verdad que son buenos, muy buenos. Aquí os dejo uno.



(Si queréis ver más, aquí os dejo un vínculo)

También ayuda a que la cosa se alargue el mini-concierto que dan en el intermedio el super-grupo invitado. Este año fueron los Who, que en 15 minutos repasaron todos sus éxitos de CSI, pero otros años fueron Bruce Springsteen, los Rolling, U2, Paul McCartney...


Por lo que respecta al tema deportivo, los contendientes de este año eran los Indianapolis Colts y los New Orleans Saints, que fueron los ganaron después de ir perdiendo durante buena parte del partido. Marta y yo íbamos por ellos, por aquello de que que hace poco estuvimos allí, y ahora que lo pienso, debe ser la primera vez que los dos queremos que gane el mismo equipo.

viernes, 29 de enero de 2010

La clase de ciencias

En general, hay más cosas del sistema educativo de aquí que no nos gustan que cosas que sí nos gustan. De las que sí, podríamos destacar el hecho de que por estos lares les gusta más experimentar algo que leer acerca de ello, es decir, que aquí fuchican todo lo que pueden. Eso se puede ver en las clases de matemáticas y, sobre todo, en las de ciencias. Seguro que todos habremos visto alguna peli o serie (las famosas ferias de ciencias de Los Simpson) en la que algún niño tiene que hacer el famoso proyecto del volcán.
Yo no doy clase de ciencias, ni falta que hace, pero sí que pude ver alguna de esas famosas science fairs y alguna que otra exposición de trabajos en la biblioteca del cole. Las fotos que podéis ver son trabajos sobre la estructura de la tierra hechos por niñ@s de séptimo (nuestro séptimo de toda la vida, para aquellos que no hicimos la ESO).


Otra de las cosas que nos gustan de la educación aquí es que los niños salen más preparados para hacer presentaciones orales. Desde pequeñitos ya los acostumbran a buscar información y a presentarla en clase. Como ejemplo, os podemos poner este vídeo exclusivo con el ensayo del speech que tuvo que dar Helena sobre los dientes. A nosotros ya se nos cayó toda la baba, pero bueno, somos sus padres y tenemos derecho, ¿no?


viernes, 1 de enero de 2010

Highway 61

Hasta ahora el viaje lo llevábamos totalmente planificado: rutas, hoteles y tiempo en cada sitio. La vuelta, en cambio, decidimos dejarla abierta por si se nos ocurría algún sitio nuevo al que ir. Y así fue. En vez de volver por la misma interestatal 55 decidimos volver por la Highway 61, la que "revisitó" Bob Dylan, y a la que llaman la blues highway por ser el camino que atravesaba el delta del Mississippi y llegaba a Nueva Orleans.

La primera parada la hicimos en Natchez, un pueblecito sureño al más puro estilo Lo que el viento se llevó, y en el que les debieron ir muy bien las cosas a muchos, porque está lleno de mansiones por las que Escarlata O´Hara daría un riñón. Fuimos a ver una de ellas, la Stanton Hall, en la que se rodaron algunos de los episodios de la serie Norte y Sur, y nos quedamos alucinados con el lujo y despilfarro que invirtieron en la casita: puertas de cinco metros, bisagras de plata, espejos de oro, chimeneas de mármol de Carrara, etc.


Después de saciar nuestro apetito seguimos conduciendo rumbo al norte y adentrándonos en el delta del Mississippi. Ignorante de mí, yo hasta ahora pensaba que el delta estaría en la desembocadura, como pasa con el Ebro y otros ríos decentes, pero no. Lo que en este caso llaman delta es en realidad una zona aluvial semi-anegada entre los cursos del Mississippi y uno de sus afluentes, el Yazoo. Bueno, al grano. Este mal llamado delta está lleno de interminables plantaciones de algodón, y aquí sí se pueden comprobar los grandes contrastes sociales del sur de EEUU: grandes mansiones coloniales intercaladas con chabolas de madera y hojalata a punto de caerse, habitadas tanto por tataranietos de Kunta Kinte como por primastros cuartos políticos de Cletus, el de los Simpson.


La noche la pasamos en Clarksdale, en el corazón del delta, y al día siguiente pudimos visitar el Delta Blues Museum. En la foto de arriba podéis ver el Ground Zero Blues Club, que por desgracia cerraba los domingos.


Desde Clarksdale nos fuimos a Oxford, a unas cien millas al este. Oxford es una bonita población universitaria en la que creció el escritor William Faulkner. Después de dar una vuelta y conocer la gastronomía local, seguimos de un tirón hasta Cape Girardeau, donde hay unas cuevas que aparecen en la novela Tom Sawyer. Después de hacer noche, rumbo a casa definitivamente.



Fueron nueve días intensos, con más de 3700 kms, buena comida, buena música y un par de angelotes que llevábamos en el asiento de atrás y que se portaron de maravilla. Así da gusto viajar con niños, aunque no pudiéramos entrar en los clubs de Nueva Orleans. Como resumen no del viaje, sino de la ruta en sí, os dejamos este vídeo.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Nueva Orleans


Al día siguiente, tras seis horas más de carretera, llegamos a Nueva Orleans. Aquí habíamos quedado con dos amiguetes, Carmen y Carlos, que salían ese día desde Rockford en avión.

Nueva Orleans es una ciudad preciosa y además bastante peculiar por ser el lugar donde se cruzan muchas culturas: la francesa, la española, la americana, la de los esclavos negros, la cajun y la criolla. Todo eso se ve en la arquitectura del French Quarter (barrio francés), se saborea en los mil y un baretos y restaurantes que ofrecen platos como el jambalaya, el gumbo, los deliciosos po´boy (bocatas de pescado o marisco frito en pan de barra. Marta se comió uno de caimán) o el étoufée. Pero sobre todo, Nueva Orleans es música en directo, ya sea en la calle, en los locales o en las plazas. Pasas por un bar en Bourbon Street -el nombre es por los Borbones, aunque hoy en día tendría más razón de ser por la bebida- y oyes a Muddy Waters, a Lynyrd Skynyrd, a ZZ Top... bueno, un día también oí el Aserejé, vaya por Dios. Lástima que en casi todos los que vimos había que tener 21 años para entrar. Como decía, Bourbon St es la capital del vicio de Nueva Orleans. Aquí conviven bares, restaurantes, tiendas de souvenirs -camisetas, artículos de vudú, etc- cabarets y putic... digoooo locales para caballeros solitarios, y la fiesta parece ser continua. En la foto estamos de jam session con un grupo de jazz. El cantante, después de ver bailar a Helena, nos llamó y nos dijo que nos uniéramos a la sección rítmica.
Además del centro de la ciudad, nos hicimos un tour en nuestro coche por las zonas más afectadas por el Katrina, y como suele pasar, en los barrios más deprimidos los daños fueron mayores y más están tardando en reconstruir. En la foto podéis ver la casa del pianista Fats Domino, al que, como a miles de personas, tuvieron que rescatar en lancha del tejado.


Otra cosa que no podía faltar era un recorrido por el Mississippi en un barco de vapor


Otro de los recorridos que nos hicimos en coche fue la ruta de las plantaciones. Paramos en una llamada Laura Plantation y nos hicieron un tour, explicándonos cómo era la vida de los patronos y de los esclavos. Me llamó mucho la atención que en aquella zona sólo podías tener esclavos si eras católico... y lógicamente, tus esclavos tenían que convertirse al catolicismo también.



No quiero olvidarme de otra cosa que nos gustó de la ciudad: sus habitantes. Cuando nos cruzábamos con nativos por la calle (los turistas parecíamos mayoría) siempre te saludaban y te deseaban unas merry christmas o entablaban conversación contigo. Parece que en el sur la gente es más amable.


En fin, cuatro días después de llegar dejamos Nueva Orleans con un gran sabor de boca y con ganas de volver, a ser posible sin niños (je, je).

Memphis


El lunes 21, a eso de las 9:45 hora zulú salimos de Rockford hacia el sur. Nuestro destino, Nueva Orleans, aunque nos iba a llevar un par de días.

Después de unos setecientos kms. hicimos la primera parada para dormir en Cape Girardeau, Missouri. A simple vista no nos parecía que el pueblo tuviera nada de especial, aunque a la vuelta sí que lo descubrimos. Simplemente paramos porque nos quedaba bien para no machacar el cuerpo demasiado el primer día.


Al día siguiente por la mañana, tres horas después de salir, llegamos a Memphis, primero de los objetivos de la visita. Nos hospedamos en un hotelillo a tiro de piedra de Graceland, la casa de Elvis, pero como no somos fans y además era muy caro, pasamos del rey. En su lugar dimos una vuelta por el centro y visitamos el Memphis Rock´n´ Soul Museum, que molaba más, y fuimos a ver el Lorraine Motel, donde mataron a Martin Luther King Jr. . Después de eso me fui a la Gibson Factory a conocer el proceso de fabricación de las guitarras semi-huecas (Marta y los niños se quedaron fuera porque había edad mínima).


Tras la compra de la preceptiva camiseta, nos fuimos a dar una vuelta por Beale Street, la calle más animada del lugar ¡Qué pasada de sitio! Casi todos los locales tienen música en directo a diario. Al anochecer fuimos a cenar al B.B. King´s Blues Club, donde empezamos a saborear los encantos de la cocina sureña y disfrutamos de un conciertillo de blues, jazz y soul.


Por cierto, aunque el cartel de arriba (yque había en todos los baretos) debería ser tranquilizador, no sé por qué, pero conmigo no lo consiguió.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Roadtripping

Ya estamos de vacaciones navideñas. Este año decidimos ir en busca de algo de calorcito, así que rellenamos treinta y pico instancias para que Santa pudiera hacer una excepción y traernos los regalos el sábado pasado y hoy, lunes, nos pusimos en marcha para hacer la ruta que muchos bluesmen hicieron en los años 30, pero a la inversa: Chicago-Memphis-New Orleans. Hoy hicimos un tramo y paramos en un pueblo llamado Cape Girardeau, entre St Louis y Memphis. Mañana saldremos temprano hacia la cuna del rock'n'roll.
Nuestra intención es (era) escribir algo sobre la marcha, pero hice una pequeña pardillada y me olvidé el cargador del portátil en casa, así que no sé cómo va a ser la cosa. Imagino que lo dejaremos para cuando lleguemos. Prometemos entrada con fotos.