Este año, como ya hice el curso pasado, me ofrecí para entrenar al equipo de fútbol del cole. Hay dos categorías en Middle School, Varsity (niños de sexto a octavo) y JV (Junior Varsity, niños de sexto y séptimo). Lo sorprendente fue poder hacer un equipo para cada categoría, ya que sólo tenemos unos 180 alumnos, pero al final me junté con casi 40 niños y niñas dispuestos a pelear futbolísticamente con las otras escuelas, todas ellas con más de 600 alumnos.
Al final, hicimos de David contra una ganga de Goliaths y llegamos a la final en las dos categorías sin perder un solo partido. En la final, el equipo Varsity se alzó con un merecido triunfo ante West (1-0) y los canijos de JV se tuvieron que conformar con el segundo puesto después de perder con Eisenhower 2-1.
Aún no tengo fotos del evento, pero supongo que no las podría poner aunque las tuviera por eso de que hay menores en ellas. Eso sí, hubo crónica de los partidos en el periódico local y están televisando los partidos por el canal de educativo de la ciudad.
Una semana después del triunfo hicimos la ceremonia de entrega de trofeos en nuestro cole y lo aderezamos con un partido de profes contra alumnos que, por cierto, ganamos los talluditos.
PD: Ahora ya pertenezco al selecto club de entrenadores (Guardiola, Del Bosque...) que han ganado algún campeonato en varios continentes. ¿Mourinho? ¿Y a quién le ganó ese?
Xa cho advertín, Flanagan: nunca debiches cruzar o Rock para ir ver á filla do boticario
domingo, 24 de octubre de 2010
domingo, 17 de octubre de 2010
Días de otoño (I)
Ya dijimos alguna vez que el otoño es la estación más bonita en el Midwest americano, y aquí en Rockford, con la cantidad de árboles que tienen, lo es más. Este año, además, estamos teniendo un tiempo espectacular, como ya quisiéramos muchos julios/agostos en Lugo, así que estamos disfrutando del aire libre todo lo que podemos, ya sea de excursión o delante de casa.
Hablando de estar delante de casa, hace un par de días grabé a los niños jugando para registrar el momento en el que Helena entraba definitivamente en el mundo del ciclismo sobre dos ruedas -aún le falta dominar un poco el arte de frenar-. Aquí tenéis el documento:
Por cierto, no sé si se nota que nos gustaba mucho "Aquellos maravillosos años".
Hablando de estar delante de casa, hace un par de días grabé a los niños jugando para registrar el momento en el que Helena entraba definitivamente en el mundo del ciclismo sobre dos ruedas -aún le falta dominar un poco el arte de frenar-. Aquí tenéis el documento:
Por cierto, no sé si se nota que nos gustaba mucho "Aquellos maravillosos años".
sábado, 9 de octubre de 2010
Al amigo Alerce (in memoriam)
Para tal trabajo tuvieron que venir tres personas con una grúa y dos camiones. Estuvieron unas seis horas currando para tirar semejante bicho. La que mejor se lo pasó fue Marta, porque le dejaron subir a la grúa hasta la altura de la copa del árbol, a unos 20 metros del suelo.
El momento culminante del día lo podéis ver en este vídeo.
Al día siguiente, sábado, Pat vino con dos colegas para terminar la faena con un maquinillo llamado wood splitter, que viene a ser un hacha mecánica que parte troncos a lo bestia. Aquí tenéis un momento sacado de las varias horas que nos echamos (y que no terminamos). Por cierto, lo más complicado no era partir los troncos, era hacer que llegaran hasta la máquina.
Todo esto me recuerda lo machote que me estoy haciendo en estas tierras. Eso sí, espero no llegar hasta los extremos de este tipo
domingo, 26 de septiembre de 2010
De señales y carteles
Esta va a parecer una de las entradas del principio del blog, cuando todo nos parecía nuevo y distinto.
Ya comentamos alguna vez las peculiaridades de la conducción por aquí, con los 4-way stops, los semáforos después del cruce y eso de poder pasar en rojo si tuerces a la derecha. Hoy traemos una serie de señales y carteles que vemos con frecuencia en Rockford. Algunas de las fotos son nuestras y otras no, porque no siempre tenemos la cámara a mano.

Esta la ponemos por un tema lingüístico: la economía de la lengua inglesa o la pereza de sus hablantes (por supuesto, Ben, tú no). De otra forma no se explica que ahí quiera decir Pedestrian crossing (paso de peatones).


Con estas señales hay cierta controversia: hay gente que dice que tienen un efecto positivo y que los conductores reducen la velocidad en esas zonas. Otros opinan que es una tontería avisar de que cerca de la señal vive una persona ciega o un niño sordo.

Este cartel tiene coña (Que ni se te ocurra pensar en aparcar aquí). Lo vimos en el aparcamiento privado de una empresa y nos llevamos un pequeño chasco: ya habíamos pensado aparcar allí. De todas formas, hay que reconocer que es simpático.

Esta la pusieron cerca de nuestra casa la semana pasada para que quede claro que cuando dice que el límite de velocidad son 30 millas por hora QUIERE DECIR 30 millas y no más. Creo que esta señal la diseñó el tipo que hizo el cartel anterior.

La imagen lo dice todo, ¿no? Aun así resulta curioso que en esta señal pongan la palabra crossing entera. ¿Pensarán que los patos no saben leer las abreviaturas? De todas formas nos queda la duda si la señal vale sólo para patos o también para otras aves. Yo creo que no, porque si no no se explica que la familia de pavos de la foto de abajo dieran un rodeo y cruzaran por nuestro jardín la semana pasada. Por cierto, nos dieron las gracias por dejarles utilizar nuestra propiedad y nos comentaron que estaban emigrando del país por la proximidad del día de Thanksgiving.
Ya comentamos alguna vez las peculiaridades de la conducción por aquí, con los 4-way stops, los semáforos después del cruce y eso de poder pasar en rojo si tuerces a la derecha. Hoy traemos una serie de señales y carteles que vemos con frecuencia en Rockford. Algunas de las fotos son nuestras y otras no, porque no siempre tenemos la cámara a mano.

Esta la ponemos por un tema lingüístico: la economía de la lengua inglesa o la pereza de sus hablantes (por supuesto, Ben, tú no). De otra forma no se explica que ahí quiera decir Pedestrian crossing (paso de peatones).


Con estas señales hay cierta controversia: hay gente que dice que tienen un efecto positivo y que los conductores reducen la velocidad en esas zonas. Otros opinan que es una tontería avisar de que cerca de la señal vive una persona ciega o un niño sordo.
Este cartel tiene coña (Que ni se te ocurra pensar en aparcar aquí). Lo vimos en el aparcamiento privado de una empresa y nos llevamos un pequeño chasco: ya habíamos pensado aparcar allí. De todas formas, hay que reconocer que es simpático.
Esta la pusieron cerca de nuestra casa la semana pasada para que quede claro que cuando dice que el límite de velocidad son 30 millas por hora QUIERE DECIR 30 millas y no más. Creo que esta señal la diseñó el tipo que hizo el cartel anterior.
La imagen lo dice todo, ¿no? Aun así resulta curioso que en esta señal pongan la palabra crossing entera. ¿Pensarán que los patos no saben leer las abreviaturas? De todas formas nos queda la duda si la señal vale sólo para patos o también para otras aves. Yo creo que no, porque si no no se explica que la familia de pavos de la foto de abajo dieran un rodeo y cruzaran por nuestro jardín la semana pasada. Por cierto, nos dieron las gracias por dejarles utilizar nuestra propiedad y nos comentaron que estaban emigrando del país por la proximidad del día de Thanksgiving.
viernes, 17 de septiembre de 2010
Noches de blues y bratwursts
No sé si alguna vez habíamos comentado que aquí el Día del Trabajo lo celebran el primer lunes de septiembre, por aquello de evitar reminiscencias comunistas. Pues bien, en Rockford es cuando aprovechan para celebrar el festival On the Waterfront, al que volvimos a asistir sillas-de-cámping-en-ristre, como en años anteriores. Como ya dijimos alguna vez, es la única oportunidad de ver gente caminando por la ciudad, así que como para desaprovechar la ocasión. Además de diversos escenarios localizados en pleno downtown, hay atracciones y mucha comida y bebida.
Este año nos dedicamos casi en exclusiva al blues. La primera noche fuimos al concierto de Candye Kane, una joven blusera californiana con tanta energía y talento como kilos, y con una banda muy competente en la que destacaba la guitarrista Laura Chavez, la clon en imagen y sonido del añorado Stevie Ray Vaughan.
El sábado tuvimos la oportunidad de ver a otra leyenda viva del blues, Magic Slim, que a sus 73 tacos sigue de gira en gira, a pesar de que los años y el tonelaje (hombre, no es un tonel, pero tampoco es slim que se diga). Me impresionó mucho su versión del Catfish Blues, lenta y pesada. Aquí os dejo un trocito de su actuación rockfordiana.
La última noche, la del domingo, no teníamos muy claro adónde ir y al final acabamos en el concierto de la estrella mundial del pleistoceno que tocó este año: ni más ni menos que Billy Idol. La verdad es que había mogollón de gente, me sorprendió mucho que este tipo hubiera tenido tanta fama por estos lares como para que casi 30 años después de sus días de gloria se juntaran tantos nativos que conocieran sus canciones. Yo, quitando Dancing with myself y Rebel yell, debo reconocer que no conocía nada. Pero bueno, la compañía era buena , nos echamos unas buenas risas y rajamos un poco, que también cuenta.
Este año nos dedicamos casi en exclusiva al blues. La primera noche fuimos al concierto de Candye Kane, una joven blusera californiana con tanta energía y talento como kilos, y con una banda muy competente en la que destacaba la guitarrista Laura Chavez, la clon en imagen y sonido del añorado Stevie Ray Vaughan.
El sábado tuvimos la oportunidad de ver a otra leyenda viva del blues, Magic Slim, que a sus 73 tacos sigue de gira en gira, a pesar de que los años y el tonelaje (hombre, no es un tonel, pero tampoco es slim que se diga). Me impresionó mucho su versión del Catfish Blues, lenta y pesada. Aquí os dejo un trocito de su actuación rockfordiana.
La última noche, la del domingo, no teníamos muy claro adónde ir y al final acabamos en el concierto de la estrella mundial del pleistoceno que tocó este año: ni más ni menos que Billy Idol. La verdad es que había mogollón de gente, me sorprendió mucho que este tipo hubiera tenido tanta fama por estos lares como para que casi 30 años después de sus días de gloria se juntaran tantos nativos que conocieran sus canciones. Yo, quitando Dancing with myself y Rebel yell, debo reconocer que no conocía nada. Pero bueno, la compañía era buena , nos echamos unas buenas risas y rajamos un poco, que también cuenta.
domingo, 29 de agosto de 2010
Espíritu comunitario
Una de las cosas que nos gusta de vivir aquí es lo del espíritu comunitario. Aunque es cierto que en muchos aspectos esta es una sociedad muy individualista, no lo es menos que para otras cosas están acostumbrados a arrimar el hombro y echar una mano. Es algo que al principio, desde nuestra perspectiva europea, choca un poco. Nosotros estamos acostumbrados a que las administraciones nos lo den todo hecho. Aquí hay más la sensación de estar huérfanos de padre y madre (léase estado, autonomía, municipio, etc) y por tanto la gente tiene que buscarse la vida pidiendo ayuda, haciendo fundraisings, etc.

Como ejemplo de este espíritu colaborativo, os contaremos que ayer se construyó un parque infantil en el patio de mi escuela. Los fondos para comprar los columpios corrieron a cargo de diversas organizaciones y la mano de obra fue totalmente voluntaria. Hubo más de 400 personas que donaron parte de su tiempo (de 6,30 a 3) para contribuir a la causa. Había trabajos para todos los gustos y edades: desde poner tornillos, echar cemento, repartir comida y bebida, pintar, cuidar niños... Todo esto a más de 30 grados a la sombra a eso del mediodía.
Aquí tenéis un enlace a la noticia en el periódico local.
Por supuesto, como en cualquier ocasión en que se reúnan más de diez personas al aire libre por aquí, hubo música: primero un DJ local, después un grupo de profes de la escuela, y al final un grupo de música latina. Del primero y de los últimos no tengo fotos, pero de los segundos tengo un documento visual que os dejo aquí para que juzguéis por vosotros mismos. No seáis demasiado duros, que no viven de la música. Además son todos gente muy maja, especialmente el de la camiseta roja de los Chicago Fire.
Como ejemplo de este espíritu colaborativo, os contaremos que ayer se construyó un parque infantil en el patio de mi escuela. Los fondos para comprar los columpios corrieron a cargo de diversas organizaciones y la mano de obra fue totalmente voluntaria. Hubo más de 400 personas que donaron parte de su tiempo (de 6,30 a 3) para contribuir a la causa. Había trabajos para todos los gustos y edades: desde poner tornillos, echar cemento, repartir comida y bebida, pintar, cuidar niños... Todo esto a más de 30 grados a la sombra a eso del mediodía.
Aquí tenéis un enlace a la noticia en el periódico local.
Por supuesto, como en cualquier ocasión en que se reúnan más de diez personas al aire libre por aquí, hubo música: primero un DJ local, después un grupo de profes de la escuela, y al final un grupo de música latina. Del primero y de los últimos no tengo fotos, pero de los segundos tengo un documento visual que os dejo aquí para que juzguéis por vosotros mismos. No seáis demasiado duros, que no viven de la música. Además son todos gente muy maja, especialmente el de la camiseta roja de los Chicago Fire.
domingo, 22 de agosto de 2010
Últimos días de vacaciones, mañana se acaba lo bueno.
Mientras muchos de vosotros estaréis aún de playita, chiringuito y demás, nosotros volvemos a la cruda realidad mañana. Para hacerlo más gradual, el lunes y martes tendremos reuniones para preparar el principio de curso, el miércoles empezamos con niños durante hora y media, y el jueves ya comienza la rutina normal.
Ganas, lo que se dice ganas, las justitas, pero bueno, para eso nos pagan. Eso sí, estos últimos días estamos aprovechando para ir a todos los saraos que se nos pongan por delante. Ayer, sin ir más lejos, nos fuimos a la Winnebago County Fair, la feria del condado de Winnebago (al que pertenece Rockford), en la que había atracciones de feria, conciertos, exposiciones de bichos -alucinamos con lo limpitos que los tenían- y hamburguesas tamaño elefante.
Hoy, en cambio, optamos por una actividad menos campestre y nos fuimos al vecino estado de Wisconsin a bañarnos en las cálidas aguas (¡25 grados!) del Lake Geneva, concretamente en Fontana-on-Geneva Lake. Fuimos con una pandilla internacional de amiguetes y lo pasamos de maravilla, especialmente Helena y Pedro, a los que hubo que arrancar del agua.
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